ALBION FOOTBALL CLUB: HISTORIA DEL PRIMER GRANDE DEL FÚTBOL URUGUAYO

DECANO

Por Mauricio Pérez

 

En pleno debate por el decatano entre los dos clubes más populares de Uruguay, Albion, club fundado por un grupo de jóvenes egresados de un colegio inglés, cumple 125 años. Lejos y desentendida de la discusión sobre quién fue el primero, la institución trabaja actualmente por volver a estar en los primeros planos del fútbol nacional.

 

Junio de 1891. Henry Lichtenberger –quien con el tiempo castellanizó su nombre de pila, a Enrique–, un joven ex alumno del English High School (EHS), convocó a un grupo de sus antiguos compañeros de estudio a formar un club de fútbol, un deporte de origen inglés que se practicaba en los colegios y clubes británicos en el Río de la Plata. Concurrieron 24 jóvenes, todos nacidos en Uruguay –la mayoría con padres anglosajones–, quienes se transformaron en los fundadores del club Football Association. Se estableció que la indumentaria sería una remera blanca con una estrella roja.

Se trató del primer club que tenía al fútbol como su actividad principal, lo que lo diferenciaba de otros clubes de origen británico –Montevideo Cricket Club y Montevideo Rowing Club–, para los que el fútbol era un deporte secundario. Pero este club tenía otra característica: en sus estatutos se rechazó la presencia de jugadores extranjeros. El primer partido del novel club se disputó en agosto de ese año: fue derrota 3-1 contra el Montevideo Cricket. A los pocos días se jugó la revancha: derrota 6-0.

En setiembre de ese año, la asamblea de socios decidió cambiar el nombre de la institución. Se eligió Albion Football Club, como parte de un homenaje a los creadores del deporte. Albion era el nombre que los antiguos griegos y romanos utilizaban para definir lo que hoy es Gran Bretaña. También se decidió cambiar la indumentaria: casaca azul con cuello y mangas blancas –en honor a los colores de la bandera de Uruguay–, con pantalón blanco y medias negras.

Con el paso de los años, Albion se consolidó como institución y el fútbol como un deporte de relevancia en Uruguay. Cada vez aparecían más clubes y aumentaba el número de jugadores y de público. Albion tuvo mucha responsabilidad en ese proceso que derivó en la fundación, en 1900, de la Uruguay Association Football League, lo que luego sería la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

Junio de 2016. El club decano del fútbol uruguayo –entendido como el primer club que tuvo al fútbol como deporte principal– cumplió 125 años, alejado de aquella gloria efímera del pasado. Deambula en media tabla de la Segunda División Amateur, la división más baja de la AUF. Su sede y su cancha –Estadio Dr. Enrique Falco Lichtenberger–, ubicados en Menorca 2111, en pleno Malvín Norte, casi derruidos, son un reflejo del presente de un club que, más allá de todo, siempre estará presente.

 

La historia de Uruguay

La historia de Albion y su contribución al desarrollo del fútbol en Uruguay está sintetizada en la obra Albion Football Club. Profetas y maestros, del licenciado Juan Carlos Luzuriaga, que se publicó en la edición 8 de A romper la red, un compilado de textos sobre la historia del fútbol uruguayo del Grupo de Estudio del Fútbol Uruguayo (Grefu), de la Facultad de Humanidades.

Allí Luzuriaga reconstruye –con base en documentos y fotografías de época– la historia de Albion, en aquellos fermentales años de fines del siglo XIX y principios del XX. Fue cuando se gestó la importancia de la institución no sólo en la fundación de la AUF y la liga uruguaya, sino también en la popularización del fútbol, un deporte hasta entonces practicado por una elite vinculada a los colegios y clubes británicos.

Albion –destaca Luzuriaga– fue el primer club dedicado al fútbol como deporte principal. Pero sobre todo, fue un club cuyos integrantes tenían como objetivo la difusión del deporte en Uruguay. Pero no era un club que sólo jugaba al fútbol, sino que “en cierta forma lo predicaba”, ya que era un grupo de jóvenes que estaban “enamorados” de este deporte, contó Luzuriaga, en diálogo con Túnel.

Una muestra de eso fue dónde eligieron instalar su primer campo de juego: “Fueron a jugar a Punta Carretas (donde hoy está la Iglesia Sagrado Corazón, en José Ellauri y Solano García) que era un lugar más cercano para la gente de la época que, por ejemplo, la cancha del club del ferrocarril. Además, eran chicos uruguayos –la mayoría–, hablaban todos castellano y tenían una vocación docente”, señala Luzuariaga.

Con el objetivo de difundir el deporte, los jóvenes de Albion escribían la crónica de los partidos y los llevaban a las redacciones de los diarios para su publicación. Así lo contó Lichtenberger en 1924 en Mundo Uruguayo: “La prensa no nos llevaba el apunte. ¡Cuántas de nuestras crónicas sobre aquellos primeros matchs fueron a dar al canasto de El Siglo! Nosotros teníamos la constancia de, una vez terminado el encuentro, describir con lujo de detalles técnicos el desarrollo de todo el partido y llevar nuestra crónica a las imprentas, pero ¡ay! los redactores, poco menos que riéndose de nosotros, nos aconsejaban que no perdiéramos el tiempo: ‘Estas cosas no interesan a nadie’”.

Por todo esto, Luzuriaga explica que la “diferencia” entre Albion y las demás instituciones de la época, como Montevideo Cricket o el Curcc-Peñarol, “es que tiene una notoria apertura”. Sin embargo, esa apertura no hizo que se convirtiera en un club popular. Albion “pertenecía a un círculo determinado de la sociedad, eran ex alumnos de un colegio de raíces británicas, y no todo el mundo podía ir a esos colegios ni tenía esas raíces. Era un club de una elite, pero estaba volcado hacia la gente, que con el tiempo se fue integrando”, afirma Luzuriaga.

Cuando el número de clubes empezó a crecer y el deporte a expandirse, lo que se constataba en la cantidad de jugadores y de espectadores, Albion –con el “patrocinio” de la Compañía de Tranvías al Cerro y el Paso Molino– construyó su primer field que se ubicó en el Prado, por entonces un barrio en las afueras de Montevideo. Tenía un palco para invitados y una tribuna de madera para los partidos de mayor concurrencia. Sus partidos eran casi como un evento social.

Pero la institución siguió con su papel de difusión del fútbol. “Ofrecieron el primer estadio para fútbol a los colegios y también para todos los que se interesaran. Por diferentes motivos las otras instituciones no tuvieron esa actitud abierta. Eso es lo que los define. Además era un equipo poderoso. Entre 1891 y 1899 la rivalidad era con Curcc, y le ganó, después empezó a perder, también con los equipos de los barcos de guerra”.

Estos últimos eran los equipos de los buques británicos que llegaban al puerto de Montevideo y como práctica recreativa, apenas llegaban a tierra, jugaban contra los clubes uruguayos, sobre todo Albion. También disputó los primeros partidos internacionales de equipos uruguayos con enfrentamientos contra los también nacientes clubes de la República Argentina. A todo esto, se suma que el club participó muy activamente en la elaboración y aprobación de los reglamentos de fútbol de la época. “Hay un reglamento de 1898 que dice ‘Aprobado por Albion’. […] En esa época ya mucha gente jugaba al fútbol, pero Albion era un referente”, cuenta Luzuriaga.

 

El histórico Albion

En sus primeros años, los resultados deportivos de Albion no fueron los esperados: sufrió duras derrotas contra el Montevideo Cricket, algunas por abultado margen. Fueron goleados. Por eso, en 1895, a influjo de Lichtenberger, la institución modificó sus estatutos y dejó de lado una de sus características fundacionales: aceptó a jugadores extranjeros en su equipo. También se produjo un cambio en la camiseta, que pasó a ser azul y roja, en homenaje a Gran Bretaña, colores que distinguen a la institución hasta el presente.

Aceptar jugadores extranjeros incrementó su poderío deportivo, ya que varios de origen británico se unieron al equipo, entre ellos William Poole, ex profesor del EHS y uno de los responsables de inculcar el deporte a sus alumnos. Poole, al decir de Luzuriaga, era un gran sportman. Con él en sus filas, Albion se convirtió “en la potencia futbolística del medio local”. En 1896, el club disputó diecinueve partidos, con una sola derrota, frente a los marinos del buque HMS Basilisk. Un año después, en 1897, el equipo sólo perdió dos partidos: ante el Curcc –en lo que empezó a transformarse en un clásico– y contra un combinado de la Royal Navy.

Lo más importante es que la prédica de la institución en cuanto a la difusión del fútbol comenzó a tener resultados positivos: surgieron nuevos clubes, como el Deustcher Fussball Klub, un equipo de la colectividad alemana, pero sobre todo aumentó el número de criollos que practicaban el deporte. En 1897 se formó el American Club de Punta Carretas, integrado por estudiantes universitarios. En 1899 se fundó el Club Nacional de Football. Y de las entrañas de Albion, el Montevideo Wanderers. “Había ochenta equipos de fútbol antes del 1900”, explica Luzuriaga.

Más allá de esto, Luzuriaga considera que aun sin el impulso de Albion, el fútbol en Uruguay se habría desarrollado igual, pero dar una respuesta concreta sería hacer “futurología”, una especie de “¿qué hubiera pasado si...?”. Lo concreto es que “el papel de Albion es de apertura y no todos los clubes de la época la tenían”.

Pero por qué, con esta historia y ese rol en la difusión del deporte, Albion no llegó a consolidarse como un equipo capaz de obtener el cariño popular. La respuesta no es sencilla: “Me da la impresión de que era un club que tenía estructuras demasiado rígidas para los que se venían formando. Tenían un esquema muy británico. Los chicos de Albion dijeron ‘acá sólo jugamos uruguayos’ –aunque eran de origen británico–, pero a los cinco años empezaron a jugar ingleses”.

Esa decisión, que le trajo réditos deportivos, pudo tener una incidencia negativa en el nivel de adhesión popular. En efecto, la preponderancia de Albion en el fútbol uruguayo se extendió hasta 1901, aunque para los contemporáneos fue un club relevante hasta 1910. “El fútbol de 1897 no era el de 1905; el fútbol de 1905 reunía multitudes y Albion era un equipo que, de alguna forma, se había encapsulado nuevamente como británico […] Fue una vida corta y gloriosa, pero al ponerse los ingleses a babucha perdieron el toque nacional que ellos querían tener”, evaluó Luzuriaga.

Hacia 1900 comenzó el declive. El club empezó a ocupar los últimos lugares de la incipiente liga uruguaya, y lentamente se gestó la rivalidad entre Nacional y el Curcc. En 1905, el equipo quedó último y ni siquiera pudo terminar de disputar el campeonato. De aquellos jugadores que lo habían llevado a la gloria sólo quedaba uno. Para 1908 Albion era ya una leyenda del fútbol uruguayo.

 

Tiempos difíciles

Al culminar su trabajo sobre la historia de Albion, Luzuriaga realiza una serie de reflexiones de lo que fue la fugaz y fructífera historia de la institución. Sobre todo acerca de la ambivalencia del club al presentarse como un club de criollos, y luego habilitar el ingreso de los jugadores británicos, lo que permitió que Nacional ocupara el lugar de club inequívocamente criollo. “Albion, prisionero de una política ambivalente, atrajo el respeto, la admiración de los aficionados, pero no el cariño y la pasión”, cuenta Luzuriaga en su texto.

“Fue el primer grande en el último lustro del siglo XIX. Duraría sólo eso. Las circunstancias hicieron que en cinco años desapareciera de la primera división del fútbol uruguayo el club que vivió, en el sentido de la épica clásica, una vida gloriosa y corta en el cenit deportivo. Profetas del fútbol entre nuestros compatriotas, lo predicaron fervorosamente y lo enseñaron con generosidad”, expresa Luzuriaga.

El lento y paulatino declive llevó al club casi al ostracismo. Se mantuvo a flote gracias a algunas familias que se negaron a su desaparición: los Lichtenberger, los Falco, los Chainca. Durante todos estos años, el club participó en ligas barriales, en la vieja división Extra, e intervino en la fundación de la Liga Universitaria y de la Liga Amateur. Hoy, a 125 años de su creación, busca resurgir. Y lo hace, con base en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), que asumió la conducción económica y deportiva de la institución, con un proyecto deportivo a tres años.

Al frente de este grupo está Leonardo Blanco, quien jugó en la institución en 1986, hace tres años llegó como director técnico y asumió la dirección deportiva tras una conversación con Fernando Chainca, presidente de la asociación civil, quien le abrió las puertas del proyecto. En diálogo con Túnel, Blanco afirmó que la realidad del club no se condice con su historia ni con su influencia en el desarrollo del fútbol y la sociedad de nuestro país.

“Lamentablemente, Albion se fue apagando, no tuvo la posibilidad de sostenerse, ni a nivel deportivo ni social, y hoy anda pululando por la segunda división amateur”, señaló. Era un club “con cero objetivo deportivo, sin sede, sin cancha y sin socios”, que tenía dos activos importantes: estar afiliado a la AUF y su historia.

 

 

 

Genealogía

 

 

“Quien introduce el fútbol en Uruguay es Montevideo Cricket, ahí hay que sacarse el sombrero; el primero, el Cricket. Después el primer club de fútbol es el Albion: el que pone al fútbol en un lugar de privilegio. Después aparece el club del ferrocarril, Curcc-Peñarol, que es el que le da una casa, que lo protege con una empresa. El club de Peñarol era un club rico, el club de los carboneros pobres es una fantasía, era el club más poderoso de todos, porque tenía una empresa que tenía un campo de juego y cuidaba su equipo, por aquello de que los ingleses preferían que se organizaran partidos de fútbol antes que huelgas, y también porque les gustaba el fútbol”.

En esa genealogía sobre el origen del fútbol uruguayo, “el siguiente es Nacional, que le da al fútbol institucionalizado la pasión de que ‘nosotros también podemos’. Y el último eslabón es River Plate, porque River Plate es la gente del pueblo jugando al fútbol en la liga. Ahí desemboca el fútbol en un deporte integrado por los sectores populares. Cuando el Cricket practica fútbol en 1875-76 era inglés. Después viene Albion, el Curcc-Peñarol, Nacional y terminaba esa genealogía, esa bajada, en River Plate que es el club popular”, dice Luzuriaga.

 

 

 

 

Players destacados

 

 

En 1997, Gustavo Munúa se consagró vicecampeón del Mundial Sub-20 de Malasia. Después de eso, se consolidó en la primera división de Nacional y jugó durante una década en el exterior. Fue campeón uruguayo y hace un año inició su carrera como director técnico. Pero un dato que no todos conocen es que hace más de dos décadas fue jugador de Albion. Con sólo dieciséis años, Munúa llegó a préstamo desde Nacional y jugó algunos partidos en la divisional C. Al año volvió a su club de origen y tuvo su debut en primera división.

Otro jugador conocido que pasó por Albion es el colombiano César Tajam. Llegó al club en 2014; después pasó a Central Español y River Plate, club con el que disputó la Copa Libertadores. Pero el más destacado es Robert Carmona, quien se transformó en el jugador de mayor edad en disputar un partido de fútbol profesional. Lo hizo hace unos años con la camiseta de Albion en el pecho.

 

 

Albion, hoy y siempre

 

El historiador Juan Carlos Luzuriaga considera que es plausible certificar un hilo de continuidad entre el Albion original y la institución actual, más allá del paso del tiempo. “Como todas las instituciones ha tenido idas y vueltas. Tuvo fútbol amateur, hizo atletismo, natación, judo. Ha tenido cierta continuidad histórica. Es otra realidad, pero mantiene las tradiciones, los colores, y también algunas familias como los Falco Lichtenberger”, dijo Luzuriaga a Túnel.

 

 

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