GRUPO DE ESTUDIOS DEL FÚTBOL URUGUAYO

LA ACADEMIA TAMBIÉN JUEGA

Por Mauricio Pérez

 

El fútbol es el deporte más popular de Uruguay, el que atrae más espectadores y el que juegan casi todos los niños que nacen en esta tierra; sin embargo, el fútbol en Uruguay y para los uruguayos es mucho más que eso: se trata de un fenómeno que impregna a toda la sociedad en sus diversas facetas.

Es parte central del ser uruguayo, de su identidad, y tiene la potestad –casi única– de afectar el estado de ánimo de todo un pueblo. No hay lugar del territorio donde no se hable de fútbol, donde no se comente una jugada polémica, se celebre un gol imposible o se cuestione, con vehemencia, un error arbitral.

Sin embargo, el fútbol ha sido un área de escasa atención para la academia. Poco y nada se ha estudiado y analizado sobre los efectos de este deporte y su relación intrínseca con el sentir nacional, con la propia definición de la identidad uruguaya. De forma de cambiar esta realidad, se creó, en el seno de la Facultad de Humanidad, el Grupo de Estudios del Fútbol Uruguayo (Grefu), un proyecto impulsado por los magíster Juan Carlos Luzuriaga, Pierre Arrighi –radicado en Francia– y Andrés Morales, para promover el estudio académico del fútbol en el país.

Este grupo –que comenzó a trabajar en 2012– “tiene como objetivo poner en la discusión académica el fútbol como fenómeno social, que trasciende el resultado del partido del fin de semana, que trasciende si Lionel Messi la pateó a una nube o la embocó en un ángulo. Ese es el objetivo, ir más allá de eso, en una óptica complementaria”, explica Luzuariaga –cocoordinador del proyecto junto con Morales–. “Estamos en la apuesta de poner al fútbol como un tema trascendente de la sociedad”, agregó.

En otros países ya existen antecedentes. “El fútbol se estudia académicamente en Europa desde la década de 1980 en Alemania, Francia, Gran Bretaña... Se le buscan diferentes facetas: antropológica, histórica, de género. En América, primero fueron los brasileños, después los argentinos”. Por eso era extraño que en un país futbolero como Uruguay eso no sucediera.

La forma en que el fútbol está enraizado en la sociedad uruguaya hace que sea un país con condiciones para transformarse en un interlocutor válido, “por el peso de su historia futbolística”, a la hora de analizar académicamente este deporte, afirmó Luzuriaga. “Los uruguayos no podemos hablar ‘de igual a igual’ de física nuclear con universidades prestigiosas del mundo por más esfuerzo que haga la Udelar, pero en el fútbol sí, porque tenemos tradición, gloria. Podemos hablar de igual a igual”, así como establecer un vínculo con universidades y centros académicos de todo el mundo a partir de los estudios sobre el fútbol, señaló Luzuriaga.

 

El fútbol en Uruguay

“El fútbol es un fenómeno que impregna a la sociedad uruguaya. En nuestra sociedad respiramos fútbol. Es algo que está implícito, que está en nuestro lenguaje, en nuestra vida cotidiana, que está en nuestras familias”, valoró Luzuriaga. Esto se observa en una serie de expresiones que forman parte del acervo futbolero y cotidiano, y revelan la cultura futbolística de los uruguayos: “Tiró un centro a la olla”, “se la llevó con la mano”, “fue un penal”, “se la llevó pinchada”.

Incluso Luzuriaga va más allá: “No es posible entender al uruguayo, ni a Uruguay, sin el fútbol. En nuestra vida cotidiana, la conversación de hombres, y algunas mujeres, tiene como uno de sus ejes al fútbol. Aunque hay gente que se queja, siempre habrá un tema: el período de pases, el partido del fin de semana, y ahora con (la extensión) los medios de comunicación es nuestro cable a tierra, nuestro entretenimiento masivo. En muchos países es muy difícil de separar el fútbol de la gente, y en nuestro país ni hablar”.

Algo parecido sucede en la otra margen del Río de la Plata. “Los argentinos reaccionaron con el tema de Messi de la misma forma en que los uruguayos reaccionamos con el tema de Luis Suárez y la mordida, o supuesta mordida, porque todos nos involucramos: que está bien, que está mal, que sí, que no. Todo el mundo opinó. Hay cosas un poco más trascendentes de las que opinar, pero de fútbol opinamos todos”. “No se necesita ser el maestro Óscar Washington Tabaréz o Alberto Kesman para opinar de fútbol”, explica Luzuriaga.

“Es tan obvio el fútbol en los uruguayos, que la academia tardó y tarda en reconocerlo”. ¿Por qué? “Porque la academia entiende, o entendía, que es algo vulgar, que el fútbol es el opio de los pueblos, y en esa medida, ¿cómo vamos a estudiar este pan y circo? [...] La academia en el fondo, es una opinión personal, tiene miedo de empezar una conversación hablando de la criba social en 1920 y a la media hora terminar hablando del partido del domingo”, aseguró Luzuriaga.

 

 

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