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LOS INICIOS DE LA COPA URUGUAYA.




Los clubes pioneros

Hace 120 años se llevaba a cabo la primera edición del campeonato uruguayo con apenas cuatro equipos. Aquel período amateur del fútbol tenía otros detalles y problemas que con el paso del tiempo se solucionaron para dejar espacio a los nuevos, los de la era profesional. Cuáles fueron los clubes que la formaron inicialmente y cómo se desarrolló ese torneo son algunos de los puntos que nos llevan a ver este deporte desde otra óptica.

Por Pablo Aguirre Varrailhon

Muchos libros dedican cientos de páginas a contar el régimen profesional del fútbol uruguayo que transitó a lo largo de 88 años (hasta este momento) por diferentes situaciones y escenarios; épocas de esplendor y de las otras desde 1932 a la fecha. Pero está más que claro que la génesis no se encuentra en este punto de la historia y –a su vez– puede servir a la hora de evitar algunas discusiones. El inicio de nuestro fútbol de manera organizada es a comienzos del siglo XX, sin contar las experiencias previas que nos llevan al siglo anterior, no muy lejos del momento histórico en Londres cuando los delegados de los colegios británicos se pusieron de acuerdo, en la Taberna del Francmasón (octubre de 1863, a pocos metros del río Támesis), para establecer las bases de este deporte que fue testigo de todos los cambios que se produjeron en el orbe hasta el presente y pone en vilo al mundo entero. La llamada “Copa Uruguaya” tuvo su primera edición exactamente en el año 1900 después de algunos ensayos y como resultado lógico de la formación de una fuerte corriente, cuando se iniciaban clubes a diestra y siniestra, con la sola voluntad de disfrutar de este juego como una nueva diversión.

Para poner un ejemplo: en julio y agosto de ese mismo año de 19001 se formaron cerca de cuarenta clubes de barrio, y recién ese año se fundó la incipiente (y con mucho acento anglosajón) The Uruguayan Association Football League, primer nombre de la actual Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), en un país que a nivel político-social todavía no se había consolidado totalmente. Si mencionamos este inicio “formal” de nuestro fútbol corresponde dar crédito a quienes fueron grandes propulsores de él: la comunidad británica en Uruguay, que ya impulsaba desde hacía dos décadas este deporte, principalmente a través de su práctica en los colegios signados a ellos. Explicar este último punto en particular como corresponde merece su espacio y excede este tema.

En la última década del siglo XIX, con el Montevideo Cricket Club ya fundado en 1861 –como uno de los primeros difusores de este deporte– comienzan a fundarse clubs (término inglés con origen nórdico para referirse a una unión) que son legendarios en los inicios de nuestro fútbol: Albion y el C.U.R.C.C. (Central Uruguay Railway Cricket Club, en la zona de Peñarol), ambos en 1891, Nacional –primer club de origen criollo en participar del torneo que nos ocupa, aunque se sumó más tarde (1899)–, para pasar a agregar otros que siguen hasta nuestros días. Muchos que –a pesar de que desaparecieron– dejaron una huella y otros que apenas lograron llenar formularios de inscripciones y partidos. Cada fin de semana se disputaba un sinfín de encuentros dentro de las posibilidades de los equipos, sobre todo en los campos libres de la zona de Punta Carretas, donde anteriormente unos señores ataviados con singulares ropas daban de patadas a un balón entre sí: eran los “ingleses locos”, al decir de muchos, que bajaban de los barcos a disfrutar de su juego ante el estupor de quienes los observaban.

Los lugareños comenzaron a acercarse y con mucha curiosidad atendieron ese extraño comportamiento hasta comenzar a incorporarlo para finalmente tomarlo como propio. Un vaticinio de lo que sucedería un año después tuvo su primer intento: “en 1899 las entidades deportivas más antiguas y elitistas organizaron un calendario de partidos entre el Curcc, el Albion, el Uruguay Athletic y el Deutscher que incluía a los dos primeros teams de cada uno, con encuentros de ida y vuelta. Según las características del adversario, su posible fortaleza o debilidad, los clubes definían si jugaría el primer conjunto o el segundo. El Albion y el Curcc se enfrentaron por lo menos nueve veces. El sábado se reservaba para enfrentar a los siempre temibles conjuntos de la Royal Navy o a clubes argentinos. Frente a los marinos y a los porteños siempre se alineaba al primer equipo”2, explica Juan Carlos Luzuriaga, magíster en Historia, quien denominó a este primer intento como un “protocampeonato” en ese fin de siglo.

La formalización de la league

Henry Lichtenberger aglutinó como delegado del Albion a los demás clubes para formar la nueva asociación. Las reuniones fueron varias en diferentes lados, como por ejemplo en el café Gambrinus, hasta que con el paso del tiempo se pudo alquilar una pieza. “A las 9 pm el señor Leichemberger [sic], delegado del Albion, dio cuenta del objeto a que había sido convocada la reunión, por invitación del Albion FC que era tratar de formar un ‘League de Football’ bajo las mismas bases de constitución de la ‘Arg. Ass. Football League’. La idea fue bien acogida y después de leerse los reglamentos del AAFL, fue resuelto nombrar una comisión de un delegado de cada club para formar los reglamentos y traducirlos al español”, reza otra de las actas. El dominio británico se tradujo también en los delegados de los clubes; por ejemplo, los delegados del Albion eran A. J. Davies y Lichtenberger, del Curcc el señor P. D. Chater, por el Deutscher señores C. Leopold y L. Deagustini”. La vecina Asociación Argentina sirvió de base y apoyo para la idea en ciernes.

El fútbol rioplatense creció y se desarrolló de la mano hasta nuestros días, tanto en la organización de torneos locales como internacionales, incluso a nivel de selección nacional. Uruguay en el sentido formal se apoyó en su similar vecina para sentar las bases y después hacer camino al andar, como por ejemplo en los aspectos organizativos y para conformar el primer reglamento. “Acta de la reunión celebrada el día 30 de marzo en el local en el local sito en la calle Solís 65. Abierta la sesión se dio lectura del Acta de la reunión anterior, siendo aprobada. Diose [sic] también lectura a las cartas recibidas de los Sres. Secretarios del Albion FC, Uruguay AC y Deutscher FK adhiriéndose a la idea de la formación de la League y nombrando a sus representantes. Se dio lectura a la carta enviada por el Sr. R. Rockbuch Secretario del C.U.R. Cricket Club en la cual proponía algunas modificaciones en los reglamentos”. Otro de los pasos a dar era conseguir una copa para el torneo a disputarse, para lo cual los propios clubes tuvieron que invertir una suma importante para la época. La copa fue importada desde Inglaterra.

Ya hubo quienes vieron en esta nueva actividad organizada un aspecto lucrativo. Recordemos que estos comienzos fueron de carácter amateur, aunque en poco tiempo comenzarían algunos aspectos que de a poco teñirían la actividad para tener un profesionalismo encubierto, por lo menos con los jugadores que se consideraban más importantes. El fútbol comenzó a mover un número importante de personas, no solo de quienes lo practicaban, sino de quienes disfrutaban el espectáculo desde los límites de la línea de cal hacia afuera, y para ello debían hacer el traslado correspondiente. Las canchas quedaban en lo que entonces eran “las afueras de la ciudad”, por lo que las empresas tranviarias vieron una buena oportunidad, lo que para el fútbol se tradujo en diferentes apoyos de estas.

Por ejemplo, en 1899 el Albion pudo inaugurar su novel cancha en la zona que se denominó entonces Paso del Molino (hoy Prado): fue el primer estadio de fútbol en Uruguay. Aunque para Albion, salir de Punta Carretas fue el principio del fin de su supremacía: “El terreno de juego estaba ubicado sobre la avenida 19 de Abril, aproximadamente entre las actuales calles Adolfo Berro e Irigoitía. A sus fondos corría un pequeño arroyo, el Quitacalzones, que vertía sus aguas en el cristalino y a veces caudaloso Miguelete”3. Toda la infraestructura para este escenario fue construida justamente por la empresa tranviaria de la zona. Algo parecido sucedió con el Parque Central, que como nos cuenta Luis Prats en su libro Montevideo, La Ciudad del Fútbol, “en el origen, el Parque Central era el campo del Deutscher Fussball Klub –la institución de la colectividad alemana–, cedido por sus compatriotas de La Transatlántica en los días en que el fútbol comenzaba a organizarse formalmente. La empresa de tranvías publicó un aviso en la prensa montevideana, el 3 de mayo de 1900, informando que había llamado a propuestas para la construcción de ‘un gran palco y chalet en un terreno de su propiedad sobre el camino Ciblis, con destino a campo de Football’. La propuesta aceptada fue la de la empresa de Eugenio Meirana e hijo, con planos y dirección de Félix Elena”7.

La asociación todavía estaba manejada desde una óptica reducida y selectiva para ingresar a ella, siempre cercana a ciertos círculos sociales. El fútbol y la pasión popular tirarían rápidamente esos muros en comparación con el resto de América Latina, como lo expresa Pablo Alabarces: “Lichtenberger decidió separarse del Montevideo Rowing Club, del que era socio como buen hijo de familia inglesa, y crear, el 1 de junio de 1891, un club al que él y sus compañeros llamaron, sonora y británicamente, Foot Ball Association, aunque luego, el 21 de septiembre, y después de dos derrotas abultadas frente al Montevideo Cricket, cambiaron su nombre por el de, no menos sonoro y británico, Albion Foot Ball Club. El primer presidente fue William Mac Lean, hijo indudablemente de escoceses. En su debut contra el Montevideo Cricket jugaron J. Adams, H. C. Lichtenberger, T. J. Smith, C. A. Pratt, A. Lichtenberger, W. L. Pepper, A. Clark, E. Decurnex, E. A. Shaw, M. Sardeson, J. D. Woosey, W. Mac Lean, G. P. Swinden y H. A. Woodcock. A pesar de lo que esos apellidos sugieren, todos eran uruguayos: el estatuto del club prohibía la participación de jugadores extranjeros, en lo que puede ser considerada la primera afirmación criollista o criollizadora del fútbol latinoamericano. Más aun: el Albion es el segundo club de la región fundado específicamente para jugar al fútbol, ya que otros clubes latinoamericanos nacidos con anterioridad (el limeño Lima Cricket, de 1859; el Mercedes, de la ciudad argentina homónima, de 1875; el ya mencionado y bonaerense Quilmes, de 1887, el Gimnasia y Esgrima de La Plata, del mismo año) fueron inventados para otras prácticas deportivas, para luego devenir futboleros”6. La piedra fundamental de nuestro fútbol ya estaba colocada.

El primer torneo

Muchos apuntes se pueden recoger sobre los inicios de este torneo, que vale la pena citar a través de diferentes autores. Por ejemplo, podemos comenzar con esta reflexión de Eduardo Gutiérrez Cortinas: “Cabe pensar el afán organizador de Lichtenberger llevaba un íntimo deseo: consagrar al Albion como primer campeón uruguayo. Había sido el azulgrana el más victorioso team del siglo viejo [N. de R. se refiere al siglo XIX], aporte fundamental para el crecimiento de la primera área deportiva criolla: Punta Carretas”7. Fue entonces que sufrió escisiones que resultaron decisivas para la continuidad generacional del club, la última de ellas fue la que dio nacimiento al Montevideo Wanderers en 1902, otro club histórico de la Copa Uruguaya, que logró obtenerla por primera vez en 1906. Los bohemios, como popularmente se los conoce, ingresaron directamente a la denominada Primera División de entonces, mientras otros dos clubes que también ingresaron a la asociación en el mismo año no tuvieron la misma suerte: fueron Lavalleja FC y River Plate FC, de origen humilde y variopinto que forjaron lo que se denominó la Segunda Categoría junto a los segundos “eleven” de los equipos de la máxima categoría.

Volviendo al primer torneo, “el Albion usaba como distintivo camisa roja y azul por mitades, y tenía su campo de juego en el camino 19 de Abril; Peñarol vestía camisa a cuadros negros y amarillos y su cancha estaba ubicada en el Pueblo Peñarol; el Deutscher tenía como local de juego la llamada cancha chica del Parque Central, después de haberse inaugurado este, y su color era el blanco, y en cuanto al Uruguay Athletic respondía a la camiseta azul y marrón, también por mitades y su campo de juego se hallaba en Punta Carretas”8. Entre estos cuatro equipos se dirimió el primer campeón. Nacional no pudo ingresar en este torneo por diferentes motivos, aunque el principal radicaría en su conformación: representaba el fútbol criollo, de ahí su nombre y su emblema. Después de mucho trajinar ingresó en el torneo siguiente, donde rápidamente demostró su valía.

Este primer torneo se inauguró entre los dos mejores equipos: Albion y Curcc, el 10 de junio de 1900; se jugó en la cancha del Albion Football Club Avenida 19 de Abril del equipo rojiazul con una presencia estimada de mil espectadores que tuvieron el placer de escuchar previo al partido una banda musical. En aquel histórico partido, pautado para las 2.45 PM y arbitrado por Hogge, Albion formó con E. Sardeson; Hultum y E. Cardenal; Drever, C. B. Poole (capitán) y Cutler; Lichtenberger, J. Sardeson, W. L. Poole, Stewart y Lodge. Los visitantes de la empresa ferroviaria alinearon a F. Fabre; R. Ríos y J. F. Buchanan; C. Ward, L. Mazzuco y J. Jones (capitán); Juan Pena, E. Acevedo, T. Lewis, G. Davies y C. Lindeblat. Muchas de estas personas pueden ayudar a contar otras historias. Los goles fueron de Lodge para el local, mientras que Davies y Acevedo lo hicieron para el vencedor, que ya en este primer partido se llevó un pequeño comentario a las oficinas de la asociación: “Según dicho señor, el Curcc no había cumplido con los reglamentos de esta Asociación al no haber mandado a la Comisión la protesta que el Sr. Capitán de este Club presentara en el campo el día 10 de junio pasado cuando se jugó el partido entre el Albion FC y el Curcc en el Paso del Molino”, en un hecho menor pero que sirve para graficar cómo tenían que hacer camino al andar.

Pocos días después el ganador jugó ante el Deutscher, al que goleó en los dos partidos que se programaron de manera casi consecutiva (8-0 y 9-0), por lo que prácticamente la definición del torneo fue ante Albion, el 22 de julio en Villa Peñarol, al que venció por el mismo score de ida (2-1).

Los capitaneados por William Poole no querían que el futuro campeón terminara invicto el torneo: “El primer tanto lo obtuvo Albion a los pocos minutos de la lucha por intermedio de Juan Sardeson, empatando Peñarol casi de inmediato por shot de Davies y conquistando el gol de la victoria por consecuencia de una magistral jugada de Lewis”8. El cierre fue ante el Uruguay Athletic, al que también goleó (9-0 y 6-0) para sumar 36 goles a favor y solo dos en contra. El torneo no tenía gran repercusión en los medios gráficos, como sí tenían los partidos internacionales u otros deportes (turf, ciclismo, cricket) una tendencia que fue cambiando a lo largo de la década. La copa entregada al campeón se logró obtener gracias a la gestión del presidente del Curcc, Frank Hudson, quien también administraba la empresa ferroviaria que dio vida a la institución aurinegra.

Consolidar la idea

Las actividades de la asociación se limitaban prácticamente a los aspectos generales del torneo, y para la nueva temporada se elegían también nuevas autoridades. Con la incorporación del Club Nacional de Football –que no resultó sencilla–, también le llegaron las responsabilidades, y para ello Miguel Nebel, integrante tricolor, pasó a ser el tesorero. El balance del primer ejercicio había arrojado un saldo positivo de $ 18,30, según el acta del 2 de mayo de 1901. En la misma ocasión, se estableció el cronograma del nuevo torneo, que tuvo el mismo ganador, aunque se había encendido la luz de una larga disputa entre el equipo del ferrocarril y los criollos.

Si bien el Curcc lo venció al comienzo el torneo, Nacional se ubicó en segundo lugar al finalizar este, con esa única derrota, logrando empatar el partido revancha. Albion comenzaba una silenciosa retirada opacada por una rivalidad que se comenzaba a forjar en detrimento de los demás clubes. Nacional ganó también un bicampeonato para igualar al Curcc: obtuvo los torneos de 1902 y el largo torneo de 1903, que se definió al año siguiente en medio de una contienda civil y con un partido final entre estos dos rivales que merece un capítulo aparte. Los tricolores también representaron a nuestro país con una delegación que viajó a Buenos Aires y logró la primera victoria internacional de un combinado uruguayo. Son muchas las historias alrededor de los comienzos de nuestro fútbol, los albores de la Copa Uruguaya, que ya tiene 120 años de historia.

 

La otra cara de la gloria, Vito Galeandro, pág. 36.

El football del novecientos, Juan Carlos Luzuriaga, pág. 72.

Montevideo, la ciudad del fútbol, Luis Prats, pág. 21.

100 años de fútbol, Fascículo 15, Eduardo Gutiérrez Cortinas, pág. 339.

Del fútbol heroico, Juan A. y M. Magariños Pittaluga, pág. 67.

Historia mínima del fútbol en América Latina, Pablo Alabarces, pág. 59.

Montevideo, la ciudad del fútbol, Luis Prats, pág. 33.

Del fútbol heroico, Juan A. y M. Magariños Pittaluga, pág. 69.




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