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Con fe pa'l segundo tiempo, por Ignacio Alcuri




SÍ, LA VERDAD QUE SÍ

 

 

Con fe pa’l segundo tiempo

 

 

Por Ignacio Alcuri

 

–Muchachos, van solamente 45 minutos y perdemos 1-0. Tenemos que estar realmente agradecidos a la vida porque con lo mal que jugamos en el primer tiempo deberíamos estar cinco o seis goles abajo. Y me imagino que más de uno estará pensando: “Ahora el técnico nos va a decir que esto se puede dar vuelta”. Pero yo soy el que los estuve viendo jugar desde el costado de la cancha y ustedes son realmente espantosos. No voy a quitarme el mérito por proponer esa línea de tres que salió como el culo, pero el resto es responsabilidad de ustedes. Imagino que se dieron muchas casualidades para que ustedes once llegaran a jugar en el equipo titular, porque carecen de los mínimos conocimientos del deporte. Capaz que el día que se presentaron al entrenamiento un rayo fulminó a todos los que podían dar tres pases seguidos y el club tuvo que conformarse con los sobrevivientes. Y me imagino que más de uno estará pensando “Si somos tan malos, ¿por qué entramos de titulares?”. Porque los suplentes son peores. Los suplentes me dan angustia cuando los veo practicar. En verdad siento un dolor en el pecho, porque jamás pensé que se pudiera jugar tan mal. De todos modos estoy tentado de hacer algún cambio, pero mi cardiólogo me recomendó que evitara el exceso de tristeza, así que van a volver a entrar ustedes. Eso sí, tomen estos ejemplares de los avisos clasificados y espero que mañana mismo salgan a buscar trabajo de prácticamente cualquier cosa. Cuanto más alejados estén del fútbol, mejor. Ni siquiera les recomiendo que atiendan el quiosquito en una cancha de fútbol 5, porque quizás una pelota rebota y termina en los pies de alguno de ustedes y al devolverla les arruinan la vida a los tipos que estaban jugando. En serio, miren que no exagero. Soy una persona optimista por naturaleza y en este momento siento que como humanidad nos merecemos lo peor. Sí, solamente por verlos jugar a ustedes. Por favor consideren volver a los estudios, dar una mano en la empresa familiar, incluso manejen la posibilidad de delinquir, que aunque alguna persona salga herida en un asalto les juro que va a sufrir menos que si esta tarde está en la tribuna mirando el partido. Dentro de tres cuartos de hora, cuando termine el segundo tiempo, si es que el juez no tiene piedad y lo termina antes, no me van a encontrar en el vestuario. Pero en el casillero de cada uno de ustedes habrá una bolsa negra, una bolsa de basura, para que pongan el uniforme ahí y no vuelvan nunca más a pisar la sede del club. Les van a depositar el dinero que les deban, pero no quiero volver a verlos cerca de la institución. Un rato más tarde voy a volver, voy a cerrar cada una de las bolsas y las voy a tirar a una fogata, para empezar a olvidar este momento. Me tiraría hipoclorito en los ojos, pero quiero asegurarme de que las bolsas se prendan fuego. Bueno, era eso, nada más. Ya arranca el segundo tiempo, así que de vuelta a la cancha. Vamos, vamos. Cambien esa cara, che. Que solamente es fútbol.




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