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Dónde estarán los zapatos aquellos




Adalberto Plomito Soba, futbolista desaparecido

 

 

“Había una vez un hilito

de alegría, una mano como una flor”

Tengo que volar un beso, Roberto Santoro

 

 

 

Por Agustín Montemuiño y Mintxo

 

 

El juego

 

Mucho antes de tener 31 años, Adalberto Soba jugaba al fútbol. Tal vez lo hizo siempre porque, a partir de los barcos y los trenes, en Uruguay se juega al fútbol desde el fondo del espejo y nace en cada partido una historia. Así es un poco todo.

En 1968, cuando Adalberto pateaba los 24 años, el emperrado corazón tras la pelota lo tenía despuntando el vicio en la Divisional Extra, el último confín del fútbol organizado de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), lo que hoy sería una categoría por debajo de la vieja C. Soba, a quien apodabanPlomito, defendía los colores de Artigas donde, menudito como era, trillaba el lateral izquierdo con buena técnica. Dirigido por Gregorio Maldonado, Soba, uno de los pocos jugadores que disputó los doce partidos del torneo en la defensa del club de La Teja, se coronó campeón de la divisional, consagración que es el último título oficial que registra el Artigas.

Las crónicas en sepia dicen que el campeonato empezó un 13 de octubre y que Artigas debutó con triunfo 3-2 sobre El Puente. También habrán dejado escrito los periodistas que el primer equipo debutó con Barreto; Héctor Calvo y Óscar Jerez, Aseoli, Juan A. Castro y Soba; Luis Páez, Hugo Peña, Luis Dávila, García y José del Río.

La seguidilla de resultados fue: 6 -0 sobre Independiente; 1-1 con Huracán Cerrito; victoria 4-3 ante Olímpico Duilio; otro 1-1, esta vez ante Misterio; vuelta al triunfo con victorias 4-0 sobre Unión Vecinal, 1-0 a Lucero, 3-2 contra El Tanque y 4-2 sobre Ipiranga. Artigas ganó su serie y pasó como primero al cuadrangular final. El título se lo quedó tras dos victorias, 3-0 ante San Borja y 1 -0 contra Unión Vecinal, más un empate final, 1 -1 con Defensa. Así fue campeón por cuarta vez en la Extra el Club Atlético Artigas, fundado en 1927. Antes tenía los títulos de 1934, 1938 y 1946. Un año después, en 1947, ganó el título de la Divisional Intermedia, que en esa época era la tercera categoría de la AUF.

La historia continuó. En los años sesenta y setenta, Artigas estuvo vinculado a la izquierda revolucionaria. Jugó activamente hasta 1971, cuando se desafilió de la AUF. Desde adentro y desde afuera no son pocos quienes creen que por esa razón político-social el club estuvo más de cuatro décadas desafiliado. Desde 2014 volvió a la actividad oficial jugando en la Segunda División Amateur. Hoy es el único cuadro que se recuerda con un jugador de sus filas desaparecido.

 

La vida

 

“¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,

hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,

hasta aquí no?

Solo la esperanza tiene las rodillas nítidas”

Límites, Juan Gelman

 

PlomitoSoba nació y vivió sus primeros años en La Teja, barrio de legendaria melodía, de vida cercana, apretada, de raigambre trabajadora, punto cardinal de fábricas con fascinantes caminos por donde alguien vio los sueños pasar. En el medio, en Vicente Yáñez Pinzón esquina Ruperto Pérez Martínez, Plomitofue criado por la familia Lázaro –a unas casas de distancia de ese, su primer hogar, nació un tal Obdulio Varela–. Cuenta Héctor Cabeza Olivera, su amigo del ayer, que juntos fueron a la escuela Washington Beltrán, una de las más viejas del Montevideo extramuros. En quinto año, cuando picaban mariposas,Plomito fue compañero de clases de quien, tiempo después, sería su esposa, Elena.

Como esos amigos inseparables, Soba y Olivera transitaron varias bandideadas y ciertos lugares. Uno de los primeros fue la Institución Atlética La Cumparsita, club de barrio fundado en 1936 que vestía camiseta celeste. El equipo generalmente jugaba torneos hacia el oeste: Rincón del Cerro, Pajas Blancas, la Barra de Santa Lucía; aquellos dos gurises acompañaban los camiones partido tras partido, rescatando manzanas o naranjas, cazando pájaros, escuchando a los veteranos hablar de política. Se conversaba mucho y La Cumparsita siempre estuvo ligado a la anarquía. Desde ahí algo prendió para siempre.

Fútbol y política parecieron entrelazarse desde temprana edad. Plomito y Cabeza,más allá de que iban a ver al Artigas, decidieron hacerse hinchas de Liverpool y fueron compinches en azul y negro. “Era muy futbolero”, recuerda Cabeza Olivera sobre su amigo, con quien no faltaron paradas en el bar La Razón, mármol para alimentar y regar los sermones de siempre. Si no era en La Razón era en la sede del Artigas, sobre todo cuando había bailes con orquesta.

En ese trayecto entre la niñez, adolescencia y adultez, aquello que pasó en La Cumparsita fue premonitorio: PlomitoSoba cultivó el fútbol por izquierda, fuera de lateral o fuera político. Aquellas conversaciones de los viejos anarcos prendieron mucho más en Plomito cuando empezó a llegar a La Teja la revista cubana Bohemia –fundada en 1908 y que aún existe en su portal de internet bohemia.cu–. En esas páginas con acento caribeño se hablaba de la revolución, del Che Guevara, de Camilo Cienfuegos, de Fidel Castro, historias que cautivaron a Soba y que fueron parte central de su formación militante.

En 1971, en un tablado barrial actuó La Censurada, una especie de selección uruguaya de carnaval donde participaban, entre otros, actores del teatro El Galpón. Al finalizar la actuación le dijeron al CabezaOlivera que alguien quería saludarlo. Fue en la Plaza 25 de Mayo. Soba, ya en la clandestinidad, esperaba por su amigo de todas las horas. Se dieron un abrazo para siempre. Fue la última vez que se vieron.

 

Los zapatos aquellos

 

“Otros cambios se gestan

imperceptiblemente.

De una oscura manera

de un modo

silencioso

lo que no estaba está y lo que estaba

es destruido”.

Cambios, Circe Maia

 

Mucho antes de tener 31 años, Plomito Soba trabajó en casi todas las industrias de su barrio: en la Fábrica del Vidrio, en la compañía BAO, en Ancap y en algunos frigoríficos. A propósito de esto último, la actividad sindical de Soba por aquel tiempo fue en el gremio de la carne. Su militancia política, por otra parte, trascendió entre la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales (OPR 33). Más cerca de sus 31 años, ya en Buenos Aires, Plomito participó de la fundación del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP).

Dos meses después del golpe de Estado de junio de 1973, requerido por las Fuerzas Conjuntas, Soba partió hacia Argentina y vivió semiclandestinamente en Buenos Aires, más precisamente en la localidad de Haedo. Tenía una pequeña imprenta en la habitación del fondo de su casa, donde convivía junto a su esposa, Elena Laguna, y a sus tres hijos: Sandro, Leonardo y Tania. Según detalla el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia, los alias de Soba clandestino fueron, además dePlomito, Benito, Julio, Petiso, Chiquito, Manteca, Polo, Flaco Chico, Mac Eachen y Maqueca.

Se presume que Soba, a sus 31 años, fue secuestrado cuando se dirigía a juntarse con Alberto Pocho Mechoso. El relato en primera persona documentado en el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia (13/11/2000) es de su esposa: “El 26 de setiembre de 1976 mi marido salió de mañana de nuestra casa, sita en la calle Emilio Castro 749 de la localidad de Haedo, provincia de Buenos Aires. En casa, en una pieza al fondo, tenía una pequeña imprenta, donde trabajaba. Aproximadamente a las 14.00, varios vehículos y personas de particular fuertemente armadas irrumpieron en mi casa por la puerta delantera y por el fondo. Calculo que serían unas diez personas. Mi hijo Sandro, que en ese momento tenía siete años, jugaba en el techo de la casa y vio que la casa lindera a la nuestra, que estaba desocupada, también había sido ocupada por personal armado. Se asustó y corrió a mi lado. En ese momento mi casa estaba también copada. Mis otros hijos tenían en ese momento cuatro años, Leonardo, y dos Tania. Por el fondo de la casa trajeron un hombre arrollado en una manta, lo tiraron al piso y me dijeron: ‘ahí está tu esposo’. Yo tiré la frazada y lo desenvolví. Estaba semidesnudo y ensangrentado. Mis hijos me agarraban y lloraban, mientras tanto ellos daban vuelta la casa, tirando y rompiendo todo, hasta que encontraron una caja de madera con dólares, que no pertenecían a mi familia sino al PVP”.

La banalidad del mal continuó. PlomitoSoba, su esposa y sus tres hijos fueron llevados al centro clandestino de detención Automotores Orletti por, entre otros, José Nino Gavazzo y Manuel Cordero. Madre e hijos quedaron por un lado, a Adalberto Soba lo torturaron con saña.

Un día después, el 27 de setiembre, Elena Laguna y sus tres hijos, Sandro, Leonardo y Tania, fueron trasladados ilegalmente a Uruguay. En los registros de pasajeros de la Dirección Nacional de Migraciones consta que viajaron en el vuelo F.L.T. 162 junto a Beatriz Castellonese –pareja de Mechoso– y sus dos hijos, Alberto y Beatriz. Los acompañantes “oficiales” de ese vuelo fueron el propio Gavazzo y Ricardo Arab, quienes, con documentación falsa se hicieron pasar como sus esposos. En una entrevista realizada por el semanario Brecha el 14 de mayo de 2015, Sandro, el hijo mayor, contó que, una vez aterrizados en Montevideo, los llevaron a la casona de detención clandestina ubicada en Punta Gorda. A los días, a él y a Tania los dejaron afuera de la casa de su bisabuela. “Hicieron sonar las palmas delante de la puerta, y cuando salió mi bisabuela los milicos se fueron”, contó. Su mamá y Leonardo llegaron al día siguiente. A su padre, luego de un breve encuentro en Automotores Orletti, no lo volvieron a ver.

Nadie explicó con certeza, pero la búsqueda de PlomitoSoba no ha cesado. En tiempos de dictadura se realizaron denuncias y gestiones ante Amnistía Internacional, Cruz Roja, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ante Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en Argentina, pero no se dio con su paradero.

El proceso de búsqueda en democracia tiene una larga lista de denuncias que va desde abril de 1985 hasta la actualidad, tanto en nuestro país como en Argentina. Bajo la lluvia ajena, hoy y mañana, en esta patria enclenque, pero con los pies todos juntos, por Adalberto Soba se seguirá reclamando verdad y justicia.

 

Memoria

 

Entre el 26 de agosto y el 4 de octubre de 1976, 29 adultos (24 de ellos desaparecidos) y ocho niños fueron secuestrados en Argentina. Los 29 ciudadanos detenidos-desaparecidos son: Mario Cruz Bonfiglio, WalnerBentancour, Miguel A. Morales, Josefina Keim, Mario Julién, Victoria Grisonas, Adalberto Soba, Alberto Mechoso, Juan P. Errandonea, Raúl Tejera, María Emilia Islas, Jorge Zaffaroni, Washington Cram, Cecilia Trías, Ruben Prieto, Armando Arnone, Rafael Lezama, Casimira Carretero, Miguel A. Moreno, Carlos Rodríguez Mercader, Segundo Chegenian, Graciela Da Silveira, Juan P. Recagno y Washington Queiro. Además, fueron secuestrados en el operativo y sobrevivieron: Beatriz Barboza y su esposo, Javier Peralta (procesados por la Justicia Militar); Beatriz Castellonese de Mechoso y Elena Laguna, compañera de Adalberto Soba; juntas fueron trasladas a Uruguay y puestas en libertad días después. Por último, fue secuestrado Álvaro Nores, trasladado a Uruguay y dejado libre meses después.




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