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Con el diario del viernes




11 CONTRA 11 Y LOS DE AFUERA SON DE PALO

 

El exitismo en el fútbol es cosa de todos los días. Alguien gana, es un fenómeno, si pierde, en el mejor de los casos es una buena persona que no logra disimular lo poco o nada que sabe de fútbol. No es de ahora, ya se vivía en la lejana segunda mitad del siglo XX, de lo que fue testigo quien esto escribe.

Pedro Cribari

 

Cuestionaron a Spencer por “cagón” porque el día del debut ante Nacional, se mantuvo en cuclillas mientras sus compañeros se liaban a piñazos con los rivales. Cerró la boca de sus detractores con goles y más goles erigiéndose en el máximo goleador de la Copa Libertadores, sin que ningún otro jugador pudiera superar su impactante marca de 64 tantos. Más acá en el tiempo cuestionaron a Francescoli por “lagunero” pese a que con media docena de apariciones en el partido mostraba su calidad distintiva y su capacidad de desnivelar la partida. Cómo habrá sido su trayectoria en el fútbol que hasta Zidane le rindió homenaje bautizando a su hijo con el nombre de Enzo.

El exitismo no es solo patrimonio de algunos uruguayos, es un fenómeno universal, tanto es así que llegaron a cuestionar a Messi por frío y que en la selección no ganó nada.

Cuestionaron a Luis Suárez porque “ya había sido”, que “era un gordo”, que no tenía cabida en el Barcelona de fino paladar, y alcanzaron unos pocos meses para responder con goles y título y así humillar a quienes pretendieron humillarlo.

Solo saben contar monedas, se ganó, se engrosan sus bolsillos, se perdió, hay que atacarlos para que vengan otros que nos den la rentabilidad perdida.

La lista de los cuestionados es muy extensa, pagaron ese tributo grandes figuras, desde entrenadores a jugadores.

¡Cómo no iba a ser cuestionado Tabárez!

Que Uruguay no juega a nada, que demora los cambios, que no renueva el plantel, que es defensivo y varios otros etcéteras. Son los que no aceptan que Uruguay no vuelva a salir campeón del mundo, ¿por qué no serlo?, como si fuera un mandato divino. Gritan en la tribuna, manipulan desde los micrófonos, lanzan rumores, por desgracia forman opinión. Siempre dicen o sugieren tener la respuesta a los problemas. Uruguay le gana de visitante a Colombia, bueno Tabárez no es tan malo pese a que demoró en hacer ingresar a tal o cual futbolista (“ya lo habíamos dicho”), por fin se percató, agregan con suficiencia; empata la selección de local ante Paraguay, armó mal el equipo, de nuevo no jugamos a nada, es hora que dé un paso al costado. Son vaivenes propios del fútbol, esos sabelotodo si alguna vez tocaron una pelota en una cancha saben que así es, pero igual arremeten, por ahí les sube el rating y conquistan algún otro avisador.

Sin embargo una vez más los datos matan los infundios. Clasificados al Mundial del 2010, al del 2014, al del 2018. Cuartos en Sudáfrica, pasando de grupo a octavos en Brasil y Rusia. Respetados en el mundo, recuperando el prestigio perdido, el mundo del fútbol mirando hacia Tabárez buscando la respuesta de cómo un país de poco más de 3 millones puede competir de igual a igual contra las potencias futbolísticas, económicas y demográficas.

Pero si así no lo hubiera sido, solo con la labor de crear una cultura de selección nacional que va desde los futbolistas, pasando por los funcionarios hasta la mayoría de los parciales, ya el Maestro habría cumplido, con creces.

A pocas horas, con el diario del viernes, no el del lunes, el colectivo de Túnel, el que creo interpretar en este tema, extiende una nueva cuota de confianza a todos quienes nos representarán en la Copa América, a sabiendas que lo más importante estará presente, la voluntad de hacer lo mejor posible en cada instante del juego. Ojalá se inspiren y además de la actitud de responsabilidad profesional obtengan buenos resultados. Hay talento, hay inteligencia, hay disciplina, hay conciencia plena que el fútbol es un juego colectivo en el que lo individual aparecerá si todas las piezas armonizan.

Confiamos en los futbolistas, confiamos en el equipo de profesionales que acompaña al entrenador, confiamos más allá de lo efímero de los resultados en la aún vigente obra del Maestro Washington Tabárez.




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