Logo

El Maestro y el fútbol que nos pasa, por Agustín Lucas




El proceso Tabárez: una serie de testimonios para revisar la amplitud del proceso de selecciones y el momento actual de cara al Mundial de Catar.

 

El fútbol es una máquina de triturar gente, y el fútbol uruguayo es un aparato condescendiente con esa característica. No quiere decir que aquí no exista la belleza. Pero hay un rencor que prima en la psiquis humana cuando defenestramos a los deportistas impunemente y de modo serial con los años. El fútbol, ese sistema al horno, es aún más categórico y violento a la hora de referirse tanto a los más grandes íconos de su historia como a los pequeños ídolos de barrio. Hay un rencor que prima ahí, desde los padres que putean en un partido de baby fútbol hasta los energúmenos que hacen del alambrado un portal de descargas para quienes, de la línea de cal hacia adentro, hacen con esa pasión lo que pueden. Esa hostilidad con los héroes efímeros del fútbol se reproduce por todo el globo como una pandemia. Hay una especie de ansiedad inaudita para que los jugadores se extingan y entonces vengan otros nuevos para elegir. Lo mismo pasa con los técnicos. Úselos y tírelos: úselos en familia cuando gana y tírelos por un empate. Úselos con amistades en un bar y tírelos por quedar afuera. Úselos para ser reconocidos como uruguayos en el mundo entero y tírelos cuando los vea entrados en años.

Esta no es una semblanza del Maestro Óscar Washington Tabárez ni una mera crítica al usufructo de nuestra pasión como futboleros enmarcados en un mundo globalizado, hostil, futbolero también. Se tratan estas líneas de una serie de testimonios para revisar y revisarnos quienes hablamos de fútbol, quienes vemos fútbol, quienes consumimos fútbol, comemos y bebemos y sudamos fútbol, como decía un viejo eslogan televisivo de una marca de gaseosa segundona. Hay una necesidad de hurgar no solo en la memoria reciente de los últimos quince años, sino en las miles de aristas que ha generado el mentor que más tiempo ha dirigido a una selección nacional en la historia. Y que transformó el fútbol que nos pasa.

 

Verónica Brunati: “El mejor de la historia”

 

“Hay que amar mucho al fútbol y a los jugadores para desarrollar la tarea del Maestro. Su legado trasciende al fútbol uruguayo por todo lo que transmitió con los años al frente de las selecciones uruguayas, porque siempre la mira está puesta en lo que hace con la selección mayor, pero él es el pilar del desarrollo de todo el proyecto de selecciones de Uruguay. Y por todo lo que ha transmitido a través de sus enseñanzas, de sus jugadores, en Uruguay debería ser considerado el mejor de la historia. Su legado es el de un hombre imprescindible para el fútbol sudamericano y para el fútbol mundial”. Verónica Brunati, periodista y comunicadora argentina.

 

Ruben Silva: Compromiso y respeto

 

“Mi experiencia a nivel de selección es muy corta, estuve apenas una semana concentrado para un partido que le ganamos a Ecuador 5-2 en el Campus. Tuve la suerte de entrar quince minutos, lo que significó el epílogo de mi carrera. El técnico era Roque Gastón Máspoli con Osvaldo Giménez. Ese día nos dijeron que habíamos sido citados jugadores a quienes no les gustaba perder a nada. Y eso también es la selección de Tabárez: jugadores con un compromiso enorme, con un respeto enorme por la Selección. Desde las juveniles hasta primera, esa humildad que nos hace sentir orgullosos a los uruguayos, que nos hace sentir que podemos. El Maestro ha cambiado cosas que hacen que el equipo, el grupo y la gente crean en la Selección”. Ruben Silva, entrenador, futbolista retirado.

Bigote López: Educación y profesionalismo

 

“El proceso del Maestro Tabárez es el más revolucionario y transformador que existió. Desde la educación, desde el orden, desde el profesionalismo y desde la forma. Sobre todo, ha encontrado el recambio de jugadores, desde el Cacha o el Ruso Pérez hasta los pibes de hoy que son los mejores del mundo. Lo otro que es un punto tremendo es haber transformado el Complejo Celeste. Antes los representantes deambulaban por ese lugar que es la materia prima más rica de Uruguay”. Bigote López, futbolista de Villa Española.

Sebastián Fernández: “Dignificó todo el fútbol uruguayo”

 

“¿Cómo miraba al fútbol la sociedad antes de que Tabárez agarrara la Selección y después? Tabárez fue importante para nosotros como sociedad. Estamos yendo a los campeonatos casi con la obligación de ser campeones y eso era impensado hace quince años. Y más allá de ir y ganar o no el campeonato, el cambio en la mirada de la gente hacia el fútbol, y hacia el jugador de fútbol en particular, dignificó a la camiseta celeste y a todo el fútbol uruguayo”.Sebastián Papelito Fernández, futbolista de Liverpool.

 

StefaníaMaggiolini: “Generó un clima sano”

 

“El Maestro hizo despertar esa pasión por la camiseta celeste, la pasión de querer seguirla. Antes la pasión existía, pero no teníamos una línea, una estructura que mostrara la formación desde la juventud hasta la primera división, desde lo deportivo y desde otros aspectos que hicieron que el fútbol sea mucho más sano, mucho más limpio, fue el puntapié inicial para que más niñas empezaran a disfrutar este deporte. No importaba clase social, género, niñas, niños, gente adulta, han sido momentos de mucha felicidad, donde llegamos a festejar –recuerdo un día– hasta con la Policía en la calle. Generó un clima sano, todo lo contrario a un clima de violencia. El Maestro aportó un montón de herramientas desde la estructura que marcaron una línea de trabajo que significó no solamente el modelo de juego sino una serie de políticas de convivencia, de grupo, de llevar la camiseta celeste, que también lo sentimos nosotras como entrenadoras”. StefaníaMaggiolini, futbolista retirada, entrenadora.

 

Sebastián Domínguez: “Uruguay supo reciclarse”

 

“Hace un tiempo lo noto cansado y ese cansancio que él tiene es un poco el reflejo del proceso, pero eso no lo convierte para nada en un ser obsoleto, en alguien descartable. Uruguay supo reciclarse, y tener a Cavani, a Suárez y a Forlán tan seguido no es normal para nadie, menos para un país de tres millones de habitantes. Y así, puesto por puesto, vino Lugano, vino atrás Godín, vino Giménez, vino Cáceres. Es muy competitivo Uruguay y eso desgasta un montón. Me generan ganas de darle un abrazo al Maestro, hay que cuidarlo. Porque el éxito es placentero, pero a la vez es desgastante. El legado es comprobar que un proyecto bien manejado a largo plazo da frutos y que el resultado siempre viene después del proceso, del trabajo, no viene antes. Y el proyecto tiene que trascender el tiempo, por una creencia, por un convencimiento, por una identidad, no puede ser solamente sostenido por resultados”. Sebastián Domínguez, futbolista retirado, comunicador argentino.

Alejandro Capuccio: Los logros del Maestro

 

“Desde mi punto de vista, el proceso de Selección del Maestro Tabárez es y ha sido muy importante para nuestro fútbol uruguayo. Logró la homogeneización de los procesos de Selección con criterios comunes, con el logro de clasificaciones regulares a los mundiales en todas las categorías. Además, sobre todo después de 2010, alcanzó una identificación de la gente con la Selección que perdura. Después vino el proceso de Copa América de 2011, con miles de uruguayos, entre los cuales estuvo toda mi familia, viajando a Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires, llenándonos de recuerdo imborrables. Aumentó el respeto y la valoración de la Selección nacional, volvimos a ganarle a rivales europeos en mundiales, fuimos siempre competitivos y somos una de las selecciones con mejor pressing y plan de neutralización del rival en el mundo”. Alejandro Capuccio, entrenador del Club Nacional de Fútbol.

Mauricio Larriera: “Mi admiración hacia el proceso”

 

“Yo a Catar, porque estoy seguro de que vamos a clasificar, le llamaría el último tablado del Maestro. Soy carnavalero y soy murguero. Diría que el Maestro es como el Tito Pastrana, con una murga a la que fue año a año mejorando, cambiando de integrantes, actualizando, mejorando el coro, afinando la batería. Esa murga, incluso, ganó algún título. Pero, como toda murga, trasciende con sus textos, con su forma, con su manifestación y con su conducta todo lo que meramente tiene que ver con el concurso. El legado que nos deja el Maestro trasciende los resultados y es transversal a toda nuestra sociedad, sobre todo por devolver la familia a la cancha, que los niños vean a Uruguay protagonizando un Mundial, cosa que los críticos ven como algo simple por la calidad de futbolistas que hay, pero es mucho más complejo que eso. El proceso es profundo. Volvió el respeto, la organización, el sentido de pertenencia. Mi admiración para un proceso que ha sido integral, y también destaco esa capacidad camaleónica de jugar, adaptándose a los rivales y a la aparición de nuevas figuras. Lo más importante ahora es clasificar al Mundial para que el Maestro tenga ese último tablado. Pero el Maestro debería seguir siendo el director de selecciones en algún lugar donde pueda volcar todas sus experiencias nacionales e internacionales, y a nivel de selección para la Selección misma”.Mauricio Larriera, entrenador del Club Atlético Peñarol.

 

Kurt Lutman: “Los futbolistas uruguayos lo van a honrar”

 

“El Maestro Tabárez arrancó criando a la Selección uruguaya en 2006. Digo ‘criando’ porque ya lleva quince años al frente. Hasta cuándo, lo va a decidir él seguramente. Yo siento que es un tiempo que él dedicó como un padre, por eso lo vinculo a la crianza. Quizás se le venga la etapa más difícil, que es cuando uno suelta al hijo, cuando el hijo ya no necesita al padre cerca, porque ya puede defenderse solo o empieza a encontrar otros maestros. Es un momento de mucho dolor porque hay un desgarro, hay un soltar las manos, pero es un momento de mucha fuerza. Los futbolistas uruguayos lo van a honrar así, como un hijo a un padre”. KurtLutman, escritor, futbolista retirado, argentino.




Para acceder a todos los artículos suscríbete.