RECORRIDO POR EL AUDIOVISUAL URUGUAYO VINCULADO AL FÚTBOL

Por Mateo Magnone

 

En el vínculo que mantienen las artes uruguayas con el fútbol, la música le lleva una buena ventaja al resto. Ya en los años veinte se componían canciones a raíz de los triunfos en América y el mundo; más bien se escribían textos sobre melodías ya existentes y editadas, recurso murguero que persiste. El primero, ‘Uruguayos campeones’ (1927), del isabelino Omar Odriozola, sobre música del tango ‘La brisa’, de los hermanos Canaro. Es cierto que las herramientas necesarias para hacer una canción, suelen ser más accesibles que para crear casi cualquier otro acto artístico. Más aún si la música ya existe y sólo hay que escribir el texto. Pero la ventaja en cuestión es real. En cuanto al cine, el fútbol no fue un tema de interés para los primeros guionistas y directores, pese a que entre las décadas de 1920 y 1940 se filmaron no menos de treinta películas sobre distintos temas de la sociedad uruguaya. Es más, se comenta que el célebre documentalista escocés John Grierson estuvo por el Río de la Plata y, maravillado por el nivel futbolístico de la zona, pidió ver películas que lo reflejaran. En Argentina tuvo poca suerte, en Uruguay ninguna.

La relación entre el cine uruguayo y el fútbol comenzó en 1948, cuando el cineasta Adolfo Fabregat filmó Uruguayos campeones –en obvia referencia a la canción–, un documental sobre la historia de nuestro fútbol, con guion del ex árbitro y por entonces periodista, Nobel Valentini. Allí puede verse y escucharse una de las tantas versiones de la canción, arreglada y ejecutada por Romeo Gavioli y su orquesta, con la voz solista del cantor de tangos Carlos Roldán y el coro de Los Marinos Cantores:

 

Uruguayos campeones de América y del mundo,

esforzados atletas que lograron triunfar.

Los clarines que dieron las dianas en Colombes,

en la lejana Holanda volvieron a sonar.

 

Y aquí en Montevideo, en la tierra de Artigas,

su escuela indiscutible volvieron a mostrar.

Y la triple corona del fútbol, conquistaron,

su hazaña inigualada es digna de admirar.

 

La letra de Odriozola fue modificada infinidad de veces, a partir de los campeonatos que la selección fue conquistando. Se hace una clara alusión a los triunfos en Ámsterdam (1928) y Montevideo (1930), posteriores a la versión original. Dos años después, Valentini viajó al mundial de Brasil para filmar los partidos de Uruguay desde la tribuna. Este trabajo está resguardado por la Cinemateca Uruguaya, y en él puede verse, entre otras joyitas, los goles celestes en la final desde la tribuna que representaría la Olímpica. Parte de ese registro fue recuperado para la realización del documental Maracaná, 64 años después.

El viento a favor que encadenó la consagración en Río de Janeiro generó la filmación y publicación de varias instancias celestes durante esa década: el 31 de mayo de 1953, Uruguay e Inglaterra jugaron un partido amistoso en el Estadio Centenario. Todo un acontecimiento –con récord de entradas incluido–, ya que los inventores del fútbol venían al país por primera vez. Con goles de Abbadie y Míguez, los celestes ganaron dos a uno, en un partido que fue anunciado como el choque de “Maestros contra Campeones”. Se hizo un mediometraje al respecto y, con ese mismo título, se promovió por distintas salas. Sobre la Copa del Mundo de Suiza, en 1954, se hizo un documental que fue presentado en el Cine Victory (hoy Hotel Presidente) con la particularidad de que parte de lo recaudado fue destinado al capitán Obdulio Varela. En el verano de 1956, Montevideo fue sede del Sudamericano Extra. Para dicho torneo, se concretó la demorada ampliación de las tribunas Ámsterdam y Colombes, y se construyeron los anillos superiores. Además se reacondicionó la red lumínica y se colocó un cartel que informaba los resultados de los demás partidos. Tal modernización dio el marco ideal para registrar el campeonato. Así fue que la productora local Noticias Uruguayas y la peruana Artistas Cinematográficos Unidos se asociaron para crear el documental Campeonato sudamericano de fútbol: enero - febrero 1956, bajo la dirección del uruguayo Sebastián Rives y el peruano Franklin Urteaga.

El primer acercamiento del fútbol a la ficción cinematográfica lo concretó el crítico y director Ildefonso Beceiro en 1958, a través del corto El centroforward murió al amanecer, interpretación de la obra homónima de 1955, escrita por el dramaturgo argentino Agustín Cuzzani. La historia cuenta las peripecias de Arístides Cacho Garibaldi, el mejor 9 del momento, integrante del Nahuel Athletic Club. Su club entra en quiebra y él es embargado por un acaudalado acreedor, coleccionista de “seres humanos excepcionales”. A partir de entonces, el desarrollo y el desenlace. Previo al trabajo de Beceiro, El centroforward murió al amanecer fue representada en los teatros uruguayos, bajo la dirección de Ugo Ulive y Atahualpa del Cioppo. En 1961, el cineasta argentino René Mugica hizo su versión en largometraje.

 

“Uruguay, te queremos,

te queremos ver…”

Las producciones cinematográficas de los sesenta y setenta no consideraron al fútbol. Tal vez, como con las canciones, la falta de triunfos de la selección por esos años –con la excepción del Sudamericano del 67– frenó el impulso de registro que hubo en los cincuenta. Consumado el golpe de Estado, tras la intervención de la Universidad de la República se creó el Departamento de Medios Técnicos de Comunicación, con Adolfo Fabregat como director interventor y Walter Acosta como jefe del Servicio de Comunicaciones1. Este último dirigió La Copa de Oro en 1981, registro testimonial del polémico torneo de selecciones disputado en Montevideo. También a razón de esa copa, el cineasta Eduardo Darino dirigió Campeón de campeones, con la narración del periodista Jorge Savia. Radicado en Estados Unidos, Darino nos contó sobre el origen de este proyecto: “Conocí a Daniel Scheck, del diario El País y Canal 12, en los setenta, por mi trabajo en Telecataplum Animaciones. Él me pidió un documental sobre fútbol uruguayo, ya que iban a transmitir el Mundialito. La película comienza contando el triunfo en Maracaná, con material de archivo, y desemboca en la final del Mundialito. Una vez terminada la edición, salió al aire en Teledoce”. Su talento como dibujante le ha posibilitado a Darino trabajar en el mundo de la animación, siempre en Estados Unidos, donde ha creado algunos cortos sobre fútbol, entre ellos Garra celeste, II Fóbal – Football – Soccer y Gol celeste, fácilmente visibles en internet.

Por distintos motivos (capacitación, fondos, política), el cine nacional no logró acercarse a una solvencia productiva en todo el siglo XX, más allá de algún mojón en los descuentos: El dirigible, de Pablo Dotta, fue la primera película uruguaya en llegar a Cannes. Incluso, en esta instancia fue presentada como “la primera película uruguaya”. En 2001, 25 watts, de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, prendió una luz que, no sin obstáculos, ha logrado mantenerse prendida. Y el fútbol, como temática, no ha sido una excepción. En el Festival Internacional de Cinemateca, en 2002, Maximiliano Contenti presentó el cortometraje Fútbol-Soccer (2001): “La música instrumental es más bien un fondo para un picadito ‘sucio’ entre un puñado de amigos. No se muestra banda alguna tocando; pero el ritmo visual de las imágenes, puramente poéticas al principio, se va cargando de sentido y violencia por algunos detalles, primeros planos y miradas, introducidos sutilmente sin romper el ritmo de montaje”2. En 2004, la productora Hachaytiza edita Tarde de fútbol, documental que integró la serie Mediotanque, videos de la banda, exhibido por la cadena Telesur. Este registro testimonial, narrado por el periodista Luis Roux, aborda los pormenores de la mayor pasión uruguaya a través de imágenes que muestran el Estadio Centenario en un partido de la selección y en un clásico, además de las reacciones en los bares y el trabajo que se realiza en el baby fútbol. Vale recordar que ese mismo año Adrián Caetano dirigió Uruguayos campeones, serie televisiva basada en el día a día del club Rampla Juniors, que por entonces –en la vida real– estaba desafiliado. La serie fue una suerte de amuleto para el club, ya que al poco tiempo volvió a jugar y subió a la primera división.

 

La década de oro

Luego de incursionar en aplaudidos films carnavaleros (La Matinée en 2007 y Cachila en 2008), Sebastián Bednarick se embarcó en la tarea de contar la historia de la Copa de Oro, con todas sus connotaciones políticas, a treinta años del torneo. Así fue que, en 2010, presentó Mundialito, la primera película (ficción o no) que realmente profundiza sobre un acontecimiento deportivo en Uruguay. Así lo presenta Jorge Ruffinelli en su libro Para verte mejor: “Recoge testimonios de esta historia que tiene tinte de ‘fábula’, desde dos costados; el del deporte (varias entrevistas con jugadores, empresarios, técnicos, pero ante todo con Joâo Havelange, entonces director de la FIFA, quien se niega a hablar sobre política), y el costado netamente político, que incluye a algunos tupamaros en aquellos momentos detenidos, incluyendo a José Mujica […]. Amén de otros políticos y ex presidentes del Partido Colorado, Jorge Batlle (que siempre se opuso al Mundialito) y Julio María Sanguinetti, quien no cree o recuerda las connotaciones políticas del torneo”3.

La campaña de Peñarol en la Copa Libertadores de 2011, una isla en el gigantesco mar que representan los últimos treinta años de Copa para nuestros grandes, hizo particular ruido. Andrés Benvenuto, fanático aurinegro, fue invitado a filmar el despliegue de la bandera gigante en el partido contra Independiente por la última fecha del grupo. Allí le surgió la idea de profundizar el registro del sentimiento peñarolense, lo que terminaría siendo Manyas, la película. Sobre el film, dice Ruffinelli: “La película es un gran compendio de las expresiones (verbales, visuales, musicales) de los hinchas por amor al equipo. Los verdaderos personajes de este documental son esos hinchas, no los comentaristas que desde las ciencias sociales o la psicología quieren darle algún sentido a la pasión”. En 2012, tal pasión jugó un papel importante en la concreción de 120. Serás eterno como el tiempo, de Shay Levert, documental que recorre la historia de Peñarol desde la propia etimología del nombre, en Pinerolo (región de Piamonte, Italia). En sintonía con el trabajo de Levert, en 2012, el año más prolífico en la materia, hubo tres películas que se vincularon con el fútbol: El ingeniero, primer largometraje que se mete directamente en la temática. La película fue dirigida por Diego Arsuaga y contó con las actuaciones de Jorge Denevi y Jorge Temponi. Denevi interpreta a un ex técnico de la selección uruguaya que, ocupando ese rol, abandonó al equipo mientras peleaba por clasificar a la final de la Copa América, para resguardarse, en absoluto silencio, en la Sierra de las Ánimas. Quince años después, un periodista (Temponi) va a las sierras a entrevistarlo para intentar descubrir los porqués de aquella renuncia. Por otros caminos, Jaime y Yamandú Roos viajaron al mundial de Sudáfrica para filmar una road movie sobre las peripecias de un padre y su hijo (ellos mismos), mientras acompañan a la selección de Tabárez. La suerte quiso que el mundial de la selección fuera, de por sí, de pantalla grande. El producto se tituló 3 millones. Jaime, amo y señor de la metáfora futbolera, nos comentó: “Hacer 3 millones fue, artísticamente, muy importante, ya que pude salir de la canción popular y prolongar el sentimiento hacia terrenos cinematográficos y literarios –puesto que la película tiene un libreto, un relato–. Amplié el universo artístico que, hace cuarenta años, llevo adelante con este proyecto, con elementos que no fueron estrictamente cancionísticos. Por eso fue tan importante. Y creo que con el paso del tiempo se volverá una película aún más curiosa”. Un último vínculo en 2012, fue El Bella Vista. A partir de una nota periodística, Alicia Cano viajó a Durazno para conocer la historia de un local que antiguamente ocupaba Bella Vista y que, luego de la disolución del club, pasó a ser un prostíbulo de travestis. Finalmente, se transformó en la capilla Jesús de la Misericordia. El fútbol ocupa un lugar testimonial, como parte de la memoria colectiva, con las apariciones de algunos veteranos que supieron vestir la camiseta auriblanca.

El documental Multitudes (2013)refleja diversos acontecimientos populares en la vida de los uruguayos. Uno de ellos es un clásico entre Nacional y Peñarol en el Estadio. El color, las reacciones, la música, los silencios y demás elementos son parte de la secuencia que involucra a las dos hinchadas. El proyecto fue encabezado por Emiliano Mazza y Mónica Talamás. Al año siguiente, Martín Sastre –quien había dirigido Miss Tacuarembó– se despachó con un particular cortometraje titulado Protocolo celeste. Alguien roba la medalla obtenida por Obdulio Varela en 1950, y los logros deportivos y demás memoria cultural del país comienzan a desaparecer. Para recuperar la medalla, se convoca a los Agentes Celestes (Diego Forlán y Natalia Oreiro), mientras Walter Reyno hace la voz en off narrativa. Este corto fue producido por el Banco de la República, con el fin de promocionar al país como sede del mundial 2030.

La última película de esta historia –la más difundida y con mayor éxito en taquilla– es Maracaná, de los ya nombrados Bednarick y Varela. Con mucha imagen de archivo, desconocida por la gran mayoría del público, el documental se convirtió en un “coloque” emocional previo al mundial de 2014, más allá de que los creadores tuvieron que explicar más de una vez que la intención no fue fomentar el espíritu “fantasma del 50”. La presentación se hizo en una colmada tribuna América, en el Estadio Centenario, con la presencia de Alcides Gigghia, último sobreviviente del Maracanazo. Más allá del cierre fílmico dado por los directores, pareciera que el verdadero cierre lo dio el propio Gigghia, al morir un 16 de julio, a 65 años de la hazaña en Brasil. Realmente, un final de película.

 

 

 

1 WSCHEBOR, ISABEL. ‘Cine, Universidad y política audiovisual’, en Historia y problemas del siglo XX. (Universidad de la República, 2014).

 

2 www.lr21.com.uy (21 (22/3/2002).

 

3 RUFFINELLI, JORGE. Para verte mejor. El nuevo cine uruguayo y todo lo anterior. Ediciones Trilce, 2015.