SÍ, LA VERDAD QUE SÍ

REPATRIADO

Por Ignacio Alcuri

 

 El poderoso Berna Unidos se llevaba un punto que lo consolidaba como único líder de la Primera Divisional del fútbol suizo, cuando en el minuto 87 Lucho Gamarro escapó del marcador de punta y la mandó a guardar abajo, contra el palo derecho, desatando la algarabía del puñado de hinchas del modesto Sporting de Lucerna.

Aquel delantero venía siendo fundamental para que su equipo siguiera en lucha por salvarse del descenso, pero recién en ese partido televisado tuvo la oportunidad de que un país entero lo viera. Por si fuera poco, la buena definición y el posterior festejo con vuelta carnero hacia atrás le valieron un lugar en varios resúmenes deportivos. Y el lunes por la noche una frase se volvía tendencia en las redes sociales: “Cabrera, Gamarro es paraguayo”.

Faltaban pocas semanas para el comienzo de las eliminatorias sudamericanas y el futbolista trataba por todos los medios de mantener la calma y concentrarse en el juego de equipo, pero el mensaje se multiplicaba. Las pancartas de “Cabrera, Gamarro es paraguayo” llegaron hasta las tribunas del estadio del Sporting de Lucerna, por más que algunos simpatizantes mandaran retirarlas al comprobar el nerviosismo del mencionado jugador.

Los periodistas suizos empezaron a preguntarle por el tema a la salida de las prácticas y Gamarro contestaba con evasivas, lo que lo convertía en la comidilla de esos programas radiales que pueden estar tres horas por día hablando de la historia más insignificante relacionada con el balompié.

Hasta que un buen día, cuando estaban a punto de anunciarse los convocados para las eliminatorias, el nombre del delantero llegó a oídos de Cabrera. Cauteloso como era, estudió el caso con detenimiento hasta que comprobó, con base en documentos oficiales y testimonios de terceros, que Gamarro efectivamente era paraguayo. Así que Lukas Cabrera, ministro de Inmigración de Suiza, mandó expulsarlo del país por estar trabajando con contrato de ciudadano natural. Y los hinchas del Berna Unidos, que habían tenido la idea de las pancartas, se felicitaron por haber vengado aquel empate en la hora.

El futbolista nunca jugó en su selección nacional; en Suiza se destacaba, pero la verdad es que era bastante limitadito.

 

 

 

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